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Un estudio en el nuevo insectario P3 del ISCIII analiza si hay en España mosquitos capaces de transmitir el virus Oropouche
Una investigación llevada a cabo por un equipo del Centro Nacional de Microbiología del ISCIII ha estudiado la posible competencia vectorial de mosquitos presentes en España para transmitir el virus importado Oropouche, y concluye que el riesgo de transmisión es muy bajo en nuestro país. Se trata de uno de los primeros estudios realizados en el insectario de bioseguridad NCB-3, puesto en marcha este año en el CNM-ISCIII para impulsar análisis más completos sobre la transmisión, a través de artrópodos como los mosquitos, de numerosas enfermedades infecciosas causadas por diferentes patógenos. Según explica Rafael Gutiérrez, investigador del CNM, en 2024 tuvo lugar un brote en Latinoamérica con una nueva variante del virus Oropouche, que provoca síntomas similares a los de otras infecciones como dengue, Chikungunya y Zika -fiebre alta, cefalea, dolores musculares, vómitos, exantema...-. Aunque suele tener buen pronóstico, en algunas ocasiones genera síntomas neurológicos graves y puede causar meningitis o encefalitis. A partir del verano de 2024, comenzaron a detectarse en Europa casos importados de infección por virus Oropouche, con España como el país con el mayor número de estos casos. Este virus se transmite por la picadura de insectos de pequeño tamaño llamados Culicoides, y existen indicios de que los mosquitos podrían estar involucrados en su transmisión. El Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC) solicitó a los países europeos llevar a cabo estudios de competencia vectorial de mosquitos locales con la nueva cepa del virus para esclarecer el riesgo de transmisión autóctona. En nuestro país, los principales mosquitos que circulan son el mosquito común (Culex pipiens) y el mosquito tigre (Aedes albopictus). De izquierda a derecha: Rafael Gutiérrez López, Ana Vázquez González, Mari Paz Sánchez Seco, Patricia Sánchez Mora, Arantxa Potente Villafañe (Laboratorio de Arbovirus y Enfermedades Víricas Importadas), Maribel Jiménez Alonso, Ricardo Molina Moreno, Inés Martín Martín, Marcos López de Felipe Escudero y Eva Pérez Martínez (Laboratorio de Entomología Médica), en una de las puertas del Centro Nacional de Microbiología del ISCIII. Investigación y vigilancia continuadas Los resultados obtenidos gracias a los estudios realizados en el nuevo insectario P3 arrojan información determinante acerca de su competencia vectorial para el virus Oropouche: "Observamos que presentan una baja competencia vectorial para transmitir el virus Oropouche, por lo que el riesgo de transmisión autóctona es muy bajo, de forma similar a los datos obtenidos en otros países europeos". El equipo del CNM, coordinado por la investigadora Inés Martín, explica que este trabajo, fruto de la colaboración entre el Laboratorio de Entomología Médica y el Laboratorio de Arbovirus y Enfermedades Víricas Importadas, subraya la necesidad de mantener una vigilancia continuada, y seguir investigando para monitorizar la posible adaptación del virus y sus vectores transmisores. • Referencia del artículo: Gutiérrez-López, R., Labiod, N., López-de-Felipe, M. et al. Are mosquito species present in Spain competent for Oropouche virus?. Parasites Vectors (2026). https://doi.org/10.1186/s13071-026-07472-4. Los científicos Rafael Gutiérrez e Inés Martín explican los resultados de esta investigación (Canal Youtube ISCIII). Noticias relacionadas: - Un nuevo insectario con bioseguridad P3 impulsa el estudio de enfermedades infecciosas transmitidas por vectores
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Detectar mejor para controlar mejor: la genómica resuelve el origen de dos brotes de norovirus en un hospital
Una investigación del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), en colaboración con el Hospital de Getafe (Madrid), ha analizado dos brotes consecutivos de norovirus ocurridos en 2024 en dicho hospital, que afectaron principalmente a personas mayores y trabajadores sanitarios. El estudio, publicado en la revista Journal of Medical Virology, combina la investigación epidemiológica tradicional con técnicas avanzadas de secuenciación genómica (epidemiología genómica). Su objetivo fue determinar si el segundo brote correspondía a una continuación del primero o a una nueva introducción del virus, así como de comprender con mayor precisión la transmisión intrahospitalaria y evaluar la efectividad de las medidas de control implementadas. Además, sus conclusiones resaltan la importancia de utilizar pruebas moleculares con alto grado de sensibilidad para detectar el virus y mejorar la identificación de posibles casos y brotes. El norovirus es un virus muy contagioso que causa gastroenteritis (diarrea y vómitos) y puede ser especialmente peligroso en hospitales, ya que provoca brotes difíciles de controlar y supone un riesgo considerable para pacientes vulnerables, como personas mayores o inmunodeprimidas, así como para el personal sanitario. Los brotes asociados a hospitales pueden tener importantes consecuencias, debido a la rápida transmisión del virus y a la dificultad para identificar y cortar las cadenas de contagio de los métodos tradicionales. La investigación está liderada por María Dolores Fernández-García, responsable de Gastroenteritis Víricas en el Centro Nacional de Microbiología del ISCIII, y también parte del Área de Epidemiología y Salud Pública del Centro de Investigación Biomédica en Red (CIBER-ISCIII). Su equipo ha analizado muestras de heces de pacientes con síntomas de gastroenteritis utilizando técnicas avanzadas de secuenciación genómica y análisis filogenéticos, lo que ha permitido caracterizar el virus responsable y reconstruir las cadenas de transmisión dentro del hospital. Por parte del Hospital de Getafe, firman el artículo Blanca Esperanza Fernández, Óscar Cuevas Lobato y Carolina Moreno Gomila. Los resultados muestran que las estrictas medidas de prevención aplicadas tras el primer brote lograron cortar la transmisión interna, y que el segundo brote fue causado por una nueva introducción del virus, no por una continuación del anterior. Ambos brotes fueron provocados por una nueva variante de norovirus llamada GII.17[P17], que había comenzado a circular en varios países desde 2023/2024. Además, se ha determinado que el norovirus se transmitió entre las unidades de Geriatría y Oncohematología del hospital, algo que no se detectó inicialmente porque las pruebas rápidas de inmunocromatografía para norovirus de pacientes en Oncohematología dieron negativo, por lo que no se declaró brote en esa unidad. Parte del equipo que ha publicado el trabajo, con María Dolores Fernández García, investigadora principal, en el centro, en uno de los pasillos del Centro Nacional de Microbiología (CNM-ISCIII). La flanquean, de izda. a dcha., Nerea García, Juan Camacho, María Cabrerizo y Francisco Díez. Gracias al análisis molecular y genómico posterior, se identificó la relación entre los casos de ambas unidades, poniendo de manifiesto la importancia de emplear métodos diagnósticos especialmente sensibles para el control eficaz de los brotes hospitalarios de norovirus. También se observó que algunos pacientes seguían eliminando el virus en las heces incluso después de la resolución oficial del brote, lo que podría facilitar nuevos contagios. Esta información es importante para determinar el tiempo de duración de medidas de control: la prevención debe adaptarse al hecho de algunos pacientes puedan seguir siendo contagiosos después de recuperarse de la infección. Esta publicación añade conocimiento sobre el comportamiento del norovirus y su evolución. Al respecto, el mismo equipo del ISCIII participó el año pasado en una investigación internacional publicada en Nature Communications que explicó cómo la nueva variante GII.17 de este virus, responsable de un aumento de brotes de gastroenteritis a escala mundial, ha logrado adaptarse y expandirse entre la población humana. La investigadora principal del trabajo ahora publicado, María Dolores Fernández-García, resalta la importancia de combinar la epidemiología tradicional con el análisis genómico para identificar con mayor precisión las fuentes y cadenas de transmisión de virus altamente contagiosos como el norovirus: "Este enfoque integrado permite detectar rutas de contagio que podrían pasar desapercibidas con métodos convencionales, y aporta información clave para adaptar y reforzar las medidas de prevención y control de infecciones, especialmente en entornos con pacientes vulnerables". • Referencia del artículo: J. S.Kutter, O.Cuevas-Lobato, B. E.Fernandez-Pacheco-Gonzalez-Echavarri, et al., “Unraveling the Transmission Dynamics of a Novel Norovirus GII.17[P17] Lineage During Two Consecutive Outbreaks in a Spanish Hospital,” Journal of Medical Virology98 (2026): e70966, https://doi.org/10.1002/jmv.70966.
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Células T reguladoras: una minoría esencial para equilibrar la respuesta inmunitaria
El Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), con motivo del Día Internacional de la Inmunología, ha celebrado esta semana en el Centro Nacional de Microbiología (CNM) una jornada científica sobre las células T reguladoras, también conocidas como Treg. Aunque representan una fracción minoritaria del sistema inmunitario, estas células desempeñan un papel esencial en el control de la respuesta inmunitaria, la regulación de la inflamación y los mecanismos de tolerancia inmunológica. La jornada, que ha contado con cinco charlas, ha sido organizada por el Área de Inmunología del CNM-ISCIII, y ha estado coordinada por las investigadoras Elena Lorente, Inmaculada Moreno e Isabel Cortegano. Su celebración, coincidiendo con el Día Internacional de la Inmunología, ha tenido lugar también en el marco de la Semana Europea de la Inmunización, que cada año se celebra en los últimos días de abril. Jornada completa en nuestro Canal de Youtube ISCIII El Día Internacional de la Inmunología 2026 se ha dedicado este año a las citadas células T reguladoras. Las coordinadoras de la jornada recuerdan que estás células inmunitarias fueron protagonistas del Premio Nobel de Fisiología o Medicina 2025, que recayó en Mary E. Brunkow, Fred Ramsdell y Shimon Sakaguchi por sus descubrimientos sobre la tolerancia inmune periférica, un proceso en el que las Treg son cruciales para mantener el equilibrio del sistema inmunitario. "La aplicación del conocimiento generado sobre estas células para su uso futuro en terapias frente a diferentes enfermedades, como el cáncer o las patologías autoinmunes, está siendo de gran interés en la investigación biomédica actual", señalan. Tras la apertura y bienvenida por parte de Isabel Jado, subdirectora general del ISCIII, y Begoña Galocha, del Área de Inmunología, la jornada ha comenzado con una presentación de Andrea Rivera, investigadora del CNM, que ha centrado su intervención en la importancia de detectar epítopos del antígeno leucocitario humano (HLA) de clase I procedentes de proteínas no convencionales. Estas moléculas son fundamentales para el reconocimiento inmunitario, ya que diferencian células propias de extrañas, y pueden convertirse en una diana para desarrollar terapias avanzadas personalizadas contra tumores de mal pronóstico. A continuación, Inmaculada Márquez, también del CNM-ISCIII, ha presentado un estudio sobre el desarrollo y validación de un test diagnóstico in vitro para la monitorización de inmunidad celular frente a citomegalovirus (CMV). En su charla ha destacado la necesidad de disponer de nuevas herramientas diagnósticas para evaluar la inmunidad celular frente a este virus, que presenta una seroprevalencia cercana al 70% en la población mundial y que constituye un problema de salud pública, especialmente en mujeres embarazadas y personas inmunodeprimidas. Según ha explicado, los métodos diagnósticos que se utilizan actualmente en la práctica clínica presentan diversas limitaciones. El desarrollo de un test basado en la cuantificación de la inmunidad celular, mediante biomarcadores específicos de la respuesta inmunitaria frente al virus, podría ser una alternativa eficaz, siguiendo un enfoque similar al que su grupo ya desarrolló para el virus SARS-CoV-2. De izquierda a derecha: Inmaculada Moreno (CNM-ISCIII), Isabel Cortegano (CNM-ISCIII), Isabel Jado (subdirectora del ISCIII), José Carlos Solana (CNM-ISCIII), Begoña Galocha (CNM-ISCIII), Balbino Alarcón (CBMSO-CSIC), Elena Lorente (CNM-ISCIII), Andrea Rivera (CNM-ISCIII), Marjorie Pion (Hospital Gregorio Marañón de Madrid) e Inmaculada Márquez (CNM-ISCIII). La tercera ponencia se ha centrado en las células Treg y ha estado protagonizada por Marjorie Pion, del Hospital Gregorio Marañón de Madrid. La investigadora ha expuesto una línea de investigación basada en el desarrollo de células T reguladoras derivadas del timo pediátrico como posible terapia tras trasplante cardíaco infantil. Según ha explicado, estas células muestran mayor calidad y estabilidad que las Treg obtenidas de sangre periférica, pueden producirse en grandes cantidades, y se está estudiando su uso de manera alogénica como una aproximación segura y potencialmente eficaz para restaurar la regulación inmunitaria. En cuanto a la cuarta ponencia, ofrecida por el investigador del CNM José Carlos Solana, se ha enfocado en las enfermedades parasitarias, concretamente en la búsqueda de vacunas contra las leishmaniasis, un grupo de enfermedades causadas por parásitos y transmitidas por mosquitos. Ha recordado que, a pesar de los avances en el desarrollo de vacunas, incluyendo algunas ya comercializadas para uso veterinario, aún no existe una vacuna aprobada para humanos. Por ello, ha destacado la importancia de profundizar en la biología del parásito y de estudiar en detalle cómo las personas que han superado la enfermedad desarrollan inmunidad frente a nuevas infecciones. La jornada ha concluido con una presentación ofrecida por Balbino Alarcón, del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa del CSIC, que se ha centrado en el receptor de la célula T (TCR), capaz de reconocer péptidos derivados de antígenos presentados por moléculas del complejo mayor de histocompatibilidad (MHC; HLA en humanos). A pesar de su baja afinidad, el TCR es capaz de activar linfocitos T del sistema inmunitario con una especificidad y sensibilidad muy altas, de manera que los linfocitos T pueden ser activados por menos de una decena de complejos antígeno/MHC específicos. Su grupo de investigación propone que esta alta especificidad se debe a fenómenos de cooperatividad entre moléculas del TCR diferentes, con evidencias de que el TCR se organiza en oligómeros y de que existe una transmisión de señales de uno a otro. Estos fenómenos de cooperatividad pueden ser fundamentales para el diseño de nuevas terapias que impliquen como células efectoras a los linfocitos T y su señalización a través del TCR. Parte del público y participantes en la jornada celebrada en el CNM-ISCIII.
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Inicio de plazo: 01/06/2026
Fin de plazo: 12/06/2026
Clase de personal: Laboral
Procedimiento / Modalidad: Indefinido (Art. 23 bis LCTI)
MPY 256/25-FPI
Inicio de plazo: 22/05/2026
Fin de plazo: 04/06/2026
Clase de personal: Laboral
Procedimiento / Modalidad: Predoctoral





